Fuera

artículo
12 diciembre 2013
Eva Franch

Fuera de lugar, fuera de contexto, fuera de serie, fuera lo que fuese, es tiempo de salir fuera.

Gran parte de la construcción de los últimos años ha producido una arquitectura fuera de lugar, fuera de contexto, hecha por arquitectos “fuera de serie”. Esta arquitectura ha sido participe y cómplice de las crisis mediáticas —y reales— del marco económico, social y político contemporáneo.

“Es tiempo de salir fuera” es de hecho una invitación a abandonar las practicas heredadas durante los últimos años y una llamada a volver a dentro de los espacios de responsabilidad históricos asociados con la arquitectura. Esta convocatoria de Arquia busca arquitecturas capaces de encontrar nuevos lugares, nuevos contextos y nuevas definiciones del papel del arquitecto dentro de un marco capaz de articular simultáneamente lo social, lo económico y lo político.

Con una atención especial a la diáspora física, intelectual y práctica de los arquitectos con recursos creativos, esta convocatoria de Arquia pretende construir un nuevo territorio sobre el cual edificar colectivamente el futuro y la arquitectura.

Salir Fuera para estar dentro

La arquitectura es la única disciplina que tiene el privilegio, la responsabilidad y el deber de articular los deseos y aspiraciones de la sociedad en la que se enmarca y materializarlos en espacios de colectividad y pensamiento que trascienden divisiones sociales, políticas y económicas. La Arquitectura, como disciplina, ha sido relegada durante los últimos años a un espacio de realización mas que experimentación y discurso. Demasiada arquitectura se ha limitado a responder preguntas formuladas por las estructuras de poder —políticas y/o económicas— sin considerar las condiciones sociales generadas.

La idolatrización de la figura del arquitecto dentro del marco arquitectónico global ha producido además un espacio de exempción de responsabilidades donde lo económico o políticamente correcto y responsable ha sido supeditado a una flaca aspiración social —dudosamente articulada—  siempre bajo la sombra de la figura del genio o el arquitecto fuera de serie.

Ambas circunstancias representan el origen y el espacio de crisis en el cual ciertos arquitectos, acostumbrados a servir fervorosamente a las estructuras con poder político o económico, se encuentran.

Si la figura del Arquitecto es la capaz de articular los diferentes agentes presentes en la sociedad en cualquier momento dado, la inestabilidad contemporánea invita a salir en busca de nuevos horizontes y nuevos lugares de edificación. Ahora, mas que nunca, es el momento de salir fuera del marco disciplinario heredado y emprender retos que van mas allá de los marcados por una sociedad que se deleita en la complacencia de las etiquetas, dominios y especialidades.

Esta edición de Arquia va a premiar la Arquitectura y los Arquitectos que ya se encuentra fuera de este espacio de crisis y han sido capaces de producir un nuevo espacio de creación que afronta directamente los obstáculos y también los deseos de nuestra contemporaneidad.

Contexto económico

Es conocimiento común que el contexto económico sobre el cual se ha desarrollado el pensamiento y la obra arquitectónica durante los últimos años ya no existe. El contexto actual, todavía definido en relación a una ausencia, necesita ser ignorado y la labor del arquitecto es encontrar nuevos parámetros económicos para la edificación fuera de los espacios tradicionales para el desarrollo de la practica arquitectónica. La construcción de modelos de financiación sobre los cuales edificar espacios de recapitalización es un acto de creación que va mas allá de estudios económicos. La construcción de nuevos valores y territorios económicos es un ejercicio de planificación imprescindible para el desarrollo de nuevas oportunidades de creación donde el cliente no se encuentra sino que se construye.

Contexto Disciplinario

FUERA: Facilitadores, Iconografos y Agitadores.

De forma simplista y cruel, tomando como objeto de atención todo lo construido durante los últimos años y sin entrar en distinciones entre lo que es construcción y lo que es arquitectura,  una se aventura a definir arquitectura como la prótesis que sirve , ofrece y cumple con las necesidades y expectativas predetermindas por fuerzas exteriores parciales ya sea a través de instituciones o individuos. Dentro de este modelo de servicio y consumo arquitectónico tres modelos de arquitecto pueden ser identificados: el facilitador , el iconografo y el agitador .

El facilitador , con más o menos cinismo y con argumentos impecables o sin ellos, limita su deber o tarea creativa a dar cabida a la multiplicidad de deseos proyectados sin más preguntas sobre el origen o la naturaleza del problema planteado . Con esta posición, el facilitador es idéntico al dictador : ambos tienen como clientes construcciones ideológicas heredadas y su juego intelectual —consciente o inconsciente— se convierte en un metadiscurso dentro de sus limitaciones (económicas, técnicas , funcionales, geométricas , culturales , ambientales , sociales , políticas , morales o perversamente dicho ” disciplinarias”) .

Por otro lado, el iconografo , inmerso en un drama de significación y comunicación , juega al juego frustrante de lo mismo contra lo diferente. En la búsqueda de lo sublime, el iconografo, interesado en la construcción de espacios simbólicos y representativos cargados de valores preconcebidos y heredados se encuentra en el borde de lo banal sin nunca alcanzar , incluso cuando provocador, el reino de lo revolucionario.

El tercer caso , el agitador , es el arquitecto de vanguardia, perturbado, molesto y en constante revolución contra todo y contra todos. El agitador juega el juego de la “resistencia ” y quiere ser el niño travieso cuyos padres, la mayoría de las veces en una relación complicada ( el facilitador y el iconógrafo) necesitan  ser asesinados en un acto de terrorismo o guerra genealógica presentada en el espacio museístico, periodístico o centro vecinal.

Con estas tres categorías , los ciudadanos-usuarios pueden satisfacer todas sus expectativas de servicio y espectáculo y los arquitectos pueden encontrar sus proyectos : el facilitador construye espacios (discursivos o habitables), el iconógrafo construye imágenes (consumibles) y el agitador construye eventos (memorables) .

El “cierre de las situaciones” y el “cierre de las respuestas” dan inmensas condiciones de posibilidad . Sin embargo, todo el proceso y el paisaje arquitectónico resultante se incrustan en una atmósfera de irrelevancia y banalidad en términos sociales , políticos y culturales .

El arquitecto contemporáneo, el arquitecto de Arquia 2014, es aquel capaz de articular estos tres modelos de arquitecto en uno: agitando y denunciando las estructuras obsoletas existentes, facilitando y entendiendo los deseos inherentes en la sociedad como cuerpo colectivo y encontrando nuevas formas capaces de materializar esas relaciones con la producción de una nueva taxonomía programática y una nueva estética y ética formal.

12 diciembre 2013
Eva Franch