Esta casa es una pradera

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Queridos seguidores de Arquia. Desde la línea ‘Interiorismo y Rehabiliticación’ queremos proponeros un debate sobre cómo ha cambiado la arquitectura recientemente.

Nos interesa, especialmente, evaluar el impacto que pensáis que han tenido dos sucesos. Por un lado la ‘crisis medioambiental’, que nos ha hecho descubrir que no contamos con recursos naturales infinitos. Por otro lado la ‘crisis económica’ que ha cambiado la disposición de recursos económicos y obliga a que la arquitectura genere riqueza y no solo la consuma.

En este marco, uno de los aspectos más afectados, es nuestro entendimiento y compresión de la naturaleza. Forman parte del pasado la visión clásica de la naturaleza “modélica” que debía servir para que el hombre la imitara en sus obras y la aprehensión romántica que ve lo natural como ente misterioso y temible del que había que protegerse. La revolución industrial volvió a mudar nuestra idea de naturaleza: de ser una fuerza que podía dominarse paso a ser una presencia positiva, una fuente de recursos. Ahora planteamos una visión ecologista del medio. Un ecologismo -desde el que miramos- globalizador o integrador que incluye lo humano y su interacción y que, por tanto, dibuja a la naturaleza como una entidad con la que se debe lograr un equilibrio consensuado.

En torno a esta idea iremos actualizando una serie de conceptos que capturan los cambios de los últimos tiempos. Os invitamos a que nos deis vuestras propias opiniones y que aportéis obras, especialmente vuestras, en las que podamos ver esos cambios. Aquí va el primero de estos conceptos:

 

PROTECCIÓN. La arquitectura antes nos protegía de la naturaleza, ahora protege a la naturaleza de la acción humana.

“En un cierto momento…- muy reciente desde el punto de vista histórico- empezamos a preocuparnos menos a cerca de lo que la naturaleza podía hacernos a nosotros que de lo que nosotros podíamos hacerle a la naturaleza. Esto marca la transición del predominio del riesgo externo al riesgo manufacturado” Anthony Giddens, ‘Risk and Responsability’, 1999 .

La protección ha pasado de entenderse como la interposición de una membrana rígida y permanente a convertirse en una herramienta que se puede utilizar en el momento oportuno. A veces lo que hace que la arquitectura nos proteja es un estado de trasformación de la propia naturaleza: líquenes que sirven de aislante. Este cambio alude a una profunda transformación cultural y conceptual. La tradición Romántica, que admiraba o valoraba la naturaleza como fuerza agresiva y, por tanto, como ente del cual era necesario protegerse, da paso, a partir de los años 60, a una apreciación de lo natural como elemento benefactor y protector. Este sentido de lo natural se hace especialmente patente en algunos tipos de publicidad, por ejemplo, la relacionada con los cosméticos. Cuanto más natural es la composición de un producto, más eficaz resultará como agente protector. Se trata de una idea de protección blanda, que puede desaparecer, alterarse o dañarse con facilidad. En ocasiones, la capacidad protectora es un estado de alteración introducido en la propia naturaleza, que pasa a estar catalizada, activada.

En el libro ‘Understanding Sustainable Architecture’1 se señala como el sentido de protección ha cambiado en la arquitectura de los últimos años pasando de considerarse al usuario como objeto prioritario de protección ante el clima y otros valores contextuales a considerarse que es el propio paisaje que requiere una protección frente a la acción del usuario y la propia acción constructiva. Así, la actividad constructora, esa con la que se supone que estábamos generando las condiciones adecuadas de protección, ha pasado a ser fuente de riesgo y amenaza.

 

¿Os animáis a proponer arquitectura donde esta transformación esté presente?, ¿nos contáis que pensáis vosotros?.

 

1 Williamson, T., Radford, A., Bennets, H. (2003) Understanding Sustainable Architecture Spon Press, London