Intermediar

artículo
12 diciembre 2013
Toni Gironès

La arquitectura ha estado fuera de lugar, fuera de contexto, entendida y relatada a la sociedad como algo fuera de serie y alejado de las necesidades esenciales, proyectada como sujeto ensimismado y que sólo es posible en lugares donde temporalmente fluye el capital…

Fuera lo que fuese lo que se entiende por arquitectura, es tiempo de salir (pero paradógicamente, salir es entrar…)
Salir y no tanto entender la arquitectura como sujeto en sí mismo procesada desde lo sustantivo, sino pensada como algo verbalizable.

Arquitectura más cercana al verbo que al sustantivo,
· más cercana a la analogía que a la metáfora,
· más cercana al proceso y al uso que a la forma premeditada,
· más cercana a la condición que al contorno,
y sobretodo, más cercana al usuario que a los intereses del mercado.

Una arquitectura que no esté tan pendiente de representar (visualmente),
· sino de intermediar (con todos los sentidos).

SALIR FUERA PARA ESTAR DENTRO

“En su introducción al tema general, Eva Franch se refiere al “salir fuera” como una invitación a abandonar las prácticas heredadas durante los últimos años, y una llamada a volver dentro de los espacios de responsabilidad históricos asociados con la arquitectura. A su vez, encontrar nuevos lugares, nuevos contextos y nuevas definiciones del papel del arquitecto dentro de un marco capaz de articular simultáneamente lo social, lo económico y lo político”.

Entiendo que la arquitectura tiene como principal objetivo la generación de espacios habitables para las personas. Habitabilidad tratada en diferentes dimensiones que abarcan desde la escala territorial hasta la doméstica, que se interpreta en multitud de geografías y climas, y que acoge diversidad de programas y actividades.

El “sentido común” de antes se utilizaba para dar respuesta a las necesidades desde la escasez, con lo mínimo…, y el conocimiento acumulado por nuestra especie seguía aquellos principios de aprovechar o protegerse de la naturaleza para conseguir espacios habitables, optimizando el tiempo, los recursos y cerrando el ciclo natural propio de la Biosfera. Hablamos de sociedades que sabían reconocer y leer perfectamente el territorio, detectar el lugar donde establecerse, y a su vez sabían donde y cómo de la manera más óptima, encontrar y/o producir el material con el que gestionarían su forma de habitar.

Formas de habitar de las que se derivan arquitecturas de las que aprendemos  cómo vincularse a un lugar reconociendo sus constantes, de cómo en el ámbito doméstico se adaptan a las características del cuerpo humano y a las necesidades de las personas, y que sobretodo, han sido pensadas a la vez que han sido construidas durante varias generaciones, por decantación en el tiempo. Arquitecturas en las que se actúa por evidencia y por nitidez, y que desde la necesidad se agudiza el ingenio,…arquitecturas espontáneas por su inmediatez, y porque precisamente en ellas, el hombre no puede especular.

La mirada atenta hacia lo cotidiano como forma de conocimiento permite profundizar en lo esencial, desarrollando la capacidad de observación ante las sorpresas que proporciona una experiencia permanentemente perceptiva/reflexiva.

De esta forma, la realidad de la propuesta arquitectónica no viene definida únicamente por lo producido, sino por la capacidad y manera que tienen las diferentes personas de percibirlo e interpretarlo. Es en este sentido que los proyectos son entendidos como soporte de actividad, a partir de los cuales, el usuario desarrolla una serie de estrategias de ocupación o de uso. Al materializar la propuesta se tiene que haber entendido, de la manera más objetiva y crítica posible el medio con el que se va a interaccionar, proyectando no tanto el objeto arquitectónico en si mismo, sino su capacidad para que, a través de él, el usuario interprete a partir de los diferentes umbrales/límite el medio en el que está.

Al definir el proyecto teniendo en cuenta la naturaleza y el territorio a distintas escalas, se pone en valor lo existente y se activa, incorporando y no borrando, coevolucionando con el medio y optimizando al máximo los recursos.

Se propone construir desde la pregunta y no desde la afirmación, desde el proceso y no desde la forma, desde una arquitectura amable y cercana a la realidad del usuario. Arquitectura entendida más como el espacio vivido y no como el objeto contemplado, más como aquel elemento que intermedia y facilita la relación entre las personas y su entorno, y que te permite infinitas interacciones, tantas como rico es el medio y nuestra capacidad para interpretarlo.

CONTEXTO ECONÓMICO

Del tema general: “Es conocimiento común que el contexto económico sobre el cual se ha desarrollado el pensamiento y la obra arquitectónica durante los últimos años ya no existe”

La arquitectura y el reto del cambio de paradigma

El sistema actual está basado exclusivamente en el crecimiento económico y, parece evidente que este crecimiento, actualmente estancado, no se producirá ni a corto ni a medio plazo. Si se produce, será puntual e intermitente en el tiempo, ya que hablamos de un sistema que se acelera progresiva e irremediablemente hacia una crisis sistémica que parece, se irá manifestando de forma oscilante.

Por lo tanto, cambian les reglas y el “enunciado del ejercicio”, y las condiciones restrictivas serán una constante (a interpretar en positivo) para desarrollar el pensamiento y estimular la imaginación.

Desde la necesidad y la restricción de medios, los/as arquitectos/as tenemos mucho que ofrecer.

El tiempo es una condición para poder pensar y, actualmente lo tenemos… Hasta el momento, el actual modelo competitivo se ha basado en las prisas y en comprimir el tiempo, no dejando espacio al pensamiento, generando dogmatismos y especulación.

Una nueva sociedad está naciendo y, sólo este hecho ya es apasionante!.., una sociedad en la que se puede intuir que como arquitectos habituados a proyectar procesos, será fundamental bajar la velocidad de observación, registrar el “tempo” de cierta cotidianidad, localizando los hábitos de cada lugar (habitar el lugar), aprendiendo a leer/mirar y proyectar con óptimos recursos lugares que consigan metabolizar las sucesivas aceleraciones de la revolución científico-técnica y del actual sistema basado en el consumo indefinido,… Lugares donde territorio y paisaje sean con el tiempo lo mismo, y que, de manera lógica consigan una expresión estética de la ética ambiental y donde, de manera espontánea,  se replanteen y apliquen opciones alternativas,… Lugares que permitan desarrollar una conciencia crítica como especie, y que a su vez permitan  recuperar la humanización y sus múltiples y diversos matices frente al pensamiento único de la globalización,… Lugares con una recuperada cultura de cooperación y en red que afirme el tiempo de vida sobre el vivir para consumir.

Podemos  pensar en qué puede ofrecer la arquitectura en la búsqueda de nuevas formas de relación entre economía y sociedad, en nuevas formas de intercambio y en un nuevo sistema de valores, entre los que el tiempo es el más apreciado ( tiempo como valor de cambio y expresión de vida).

Pero para que todo esto se pueda poner en práctica y pueda mínimamente funcionar, hace falta un evidente cambio cultural por parte de la sociedad política, aceptando el cambio que se está produciendo.

La sociedad civil lo sufre en el día a día y,  por necesidad,  está interpretando las condiciones restrictivas actuales, ejercitando la imaginación y el sentido común, y despertando la capacidad de pensamiento.

Una cierta desaceleración ha empezado, y será progresiva en el tiempo. Seguramente nos tocará trabajar en este impás, seguramente tendremos que utilizar mucha energía y mucha intensidad en algo por otro lado apasionante.

En este cambio de paradigma, en este tiempo de transición, la economía se tendrá que adaptar a las necesidades de la sociedad y del medio ambiente, en lugar de estar todo supeditado a las necesidades de esta. Una economía basada en un modelo excluyente con la naturaleza y que no contempla que los recursos son finitos. Una economía que, basada en el crédito y en el capitalismo financiero virtual, está caducando.

Es posible otra forma de proyectar que con el tiempo se vaya desintoxicando de las técnicas invasivas de intervención que desde hace  dos siglos han imperado, acelerándose irremediablemente hasta el modelo actual.

Es posible como arquitectos dar un servicio a las necesidades de la sociedad con acciones de presupuesto ajustado, implicando al usuario como parte activa en la construcción y mantenimiento de un supuesto espacio público, que es de todos, sobretodo del que lo utiliza cotidianamente.

Es posible como arquitectos proyectar el espacio colectivo sin ordenarle qué tiene que ser. La polivalencia de usos y  la gestión del tiempo es fundamental en unos nuevos lugares que escapen del excesivo y costoso diseño sin sentido. Nuevos lugares en los que el sistema proyectado empatice con el usuario como lugares de relación y que en consecuencia sean espacios de libertad en la ciudad.

En esencia, y más en la actualidad, desde la arquitectura podemos partir de una observación atenta del contexto y del poner en valor procesos ya existenes, dando así respuesta con pocos medios a las necesidades de la sociedad.

En definitiva, la crisis actual demuestra que no es la sostenibilidad tal como se ha planteado hasta ahora lo que importa, sino que en sí misma es una oportunidad para evidenciar la insostenibilidad del modelo/sistema actual, y a su vez para destinar recursos (tiempos y medios) en la búsqueda y desarrollo de un nuevo modelo que no se base en las certezas ya establecidas.

Seguro que la mayoría de arquitectos/as, percibimos y entendemos la dificultad de gestionar tanta complejidad concentrada en tan poco tiempo y en un contexto de incertidumbre como el actual.

Como  parte de la sociedad civil, podemos ofrecer nuestra formación para pensar, imaginar y sugerir… Se intuye que todo lo que se está planteando ya no es una utopía, y como en cualquier proyecto empieza a ser una realidad.

Entiendo que así se puede trabajar en el día a día y que con esta actitud hay que interaccionar con la sociedad actual, la que nos rodea y de la que formamos parte, la que se está planteando nuevas alternativas basadas en los valores humanos y en la autosuficiencia del individuo, la que mira el futuro sin miedo, y en la que como a profesionales nos hemos de sentir libres y capaces para poder pensar el proyecto de reinventar una nueva manera de convivir.

CONTEXTO DISCIPLINARIO

Del tema general: “de forma simplista y cruel, tomando como objeto de atención todo lo construido durante los últimos años y sin entrar en distinciones entre lo que es construcción y lo que es arquitectura, una se aventura a definir arquitectura como la prótesis que sirve, ofrece y cumple con las necesidades y expectativas predeterminadas por fuerzas exteriores parciales ya sea a través de instituciones o individuos.

Dentro de un determinado modelo de consumo, se han producido y han sido habituales arquitecturas en las que los materiales se han utilizado prioritariamente por sus propiedades estéticas (circunstanciales), atendiendo más a sus contornos que a sus condiciones y corrigiendo con un clima artificial su errónea interpretación y aplicación física. Arquitecturas que sistemáticamente se han ido alejando del usuario para acercarse a un genérico “espectador” de un mundo virtual.

Tal como ya se ha comentado, el cometido básico de la arquitectura es el de proporcionar habitabilidad, y a su vez es un soporte para que el usuario interaccione con el medio. Al proyectar debemos entender de la manera más objetiva posible el lugar y las condiciones con las que el usuario interaccionara con la arquitectura como mediadora; que no se trata tanto del “objeto arquitectónico” y su “puesta en escena” como que a través de las condiciones de la arquitectura el usuario interprete el medio en el que vive. Es entonces cuando la aplicación de la condición material en arquitectura responde a un afecto hacia al usuario y no a unos “efectos” dirigidos al espectador antes mencionado.

Los diferentes sistemas de construcción, han de poder adaptarse a las necesidades reales de las personas, sin perder la esencia de cada material ni de sus propiedades físicas en base a sus diferentes modos de aplicación,  y sin dejarse llevar en muchos casos por la banalidad del mercado actual que a veces y siguiendo los cánones de moda propone soluciones “contranatura”.

En relación a todas estas inercias heredadas, se proponen una serie de reflexiones:

En un contexto como el actual, el proyectista interacciona intensamente con las sorpresas que le proporciona su experiencia permanentemente perceptiva / reflexiva, y el encuentro o descubrimiento se fundamenta en la observación y en la experimentación y vivencia de la realidad aparente, para a partir de la abstracción, concretar y acercarse a las múltiples versiones posibles.

Así mismo, la situación actual invita a explorar el mundo propio, el territorio de la mente y de las emociones, aprendiendo a interiorizar, desarrollando la capacidad de observación, de deducción y de inducción, ya que constantemente aludimos a los registros de la memoria para interpretar la realidad.

Ahora más que nunca el conocimiento se construye dudando: durante el proceso de proyecto hay que dudar de lo que aparentemente creemos, porque lo que creemos nos controla, y deberíamos plantear el proyecto con la ingenuidad del que se hace las preguntas por primera vez… Cada proceso nuevo nos desplaza y reposiciona.

Aprender a diagnosticar, leer y registrar las condiciones de cada enunciado como paso previo a posibles intervenciones.

Incorporar antes que borrar, intentando  coevolucionar con el medio.

Practicar una mirada transversal y crítica (autocrítica), aprendiendo a cuestionar y si es el caso reformular las preguntas iniciales.

Aprender, pensar y proyectar como  usuario.

La teoria y la práctica aplicadas a les evidencias del conocimiento, sirviéndose del proyectar para producir arquitectura en lugar  de utilitzar la arquitectura para proyectar.

De la misma manera y frente a las circunstancias del panorama actual, intentar articular:

El SALIR FUERA con El ESTAR DENTRO
La escala GLOBAL con La escala LOCAL
La Velocidad actual (POLARIZACIÓN) con Una Nueva velocidad (RED / MASA CRÍTICA)
El actual cirujano PLÁSTICO con Los médicos de CABECERA
NO PENSAR / Acción por inercia (RESPUESTA) con PENSAR / Acción por reacción (PREGUNTA)
Producir LONGITUDINALMENTE con Procesar TRANSVERSALMENTE

Mientras que desde el tema general FUERA, se habla de Facilitadores, Iconógrafos y Agitadores, desde este tema de línea INTERMEDIAR, se identifica un perfil de arquitecto/a  que como MEDIADOR/A entre las partes, facilite las situaciones y genere los mecanismos para proporcionar

“la electricidad suficiente como para activar las diferentes conexiones”.

Este texto no quiere ser un proyecto en sí mismo, sino que pretende ofrecer un espacio de reflexión abierto, donde cada arquitecto/a participante en la IV edición 2012-2013 del programa arquiapróxima, pueda presentar libremente su manera de entender la arquitectura, y en definitiva de todo aquello vinculado al hecho de habitar.

12 diciembre 2013
Toni Gironès